Una de romanos, y vinos (gallegos)

Siguiendo el curso del caudaloso río Sil desde Ourense hasta O Barco de Valdeorras presenciamos como el paisaje y la tierra cambia de color en tan sólo una franja de 100 kilómetros. Esta región incluye dos zonas vitivinícolas con denominación de origen: Ribeira Sacra y Valdeorras, ambas con un clima cálido en verano y lluvioso en invierno, ideal para el cultivo de la vid. Los suelos graníticos en el caso de la Ribeira Sacra, y la tierra pizarrosa en Valdeorras dotan de características muy singulares a los caldos elaborados en estas zonas. Mencía y Godello son sus variedades emblemáticas, aunque las viejas fincas conservan Garnacha Tintoreira, Tempranillo, Merenzao, Brancellao… lo que dota a estos vinos de una gran complejidad, mayor cuanto más ancestrales son las cepas.

ribeira sacraLos orígenes del cultivo de la viña en estas zonas se remontan al tiempo de los romanos, que llegaron a estas tierras interesados por el oro del río Miño y del Sil, dejando constancia de su presencia en el paisaje. A lo largo de nuestro camino encontramos muestras de cómo aplicaban la minería al aire libre, empleando el sistema llamado Ruina Montium, que consistía en ir horadando las montañas mediante agua que desviaban de los ríos y que impactaba en las tierras arcillosas de la zona, desmoronando buena parte de las colinas para después extraer el oro. En el vecino bierzo leonés hay una monumental prueba de esta ingeniería romana en Las Médulas,  pero esta actividad también estuvo muy presente en localidades del oriente gallego, como Montefurado. Y fueron estos ingenieros, soldados y patricios romanos quienes, lejos de su tierra, plantaron las primeras vitis vinifera en Galicia, eligiendo los mejores lugares para la producción de uva.

montefuradoEn nuestro periplo “romano” visitamos la bodega y los viñedos de José Luis Aristegui, en la localidad ourensana de A Rúa. José Luis es un colleiteiro (viticultor, en gallego) singular, que cuida con mimo y de manera tradicional, tal y como aprendió de sus antepasados, los tres vinos que elabora en sus cuatro hectáreas de cultivo. Un Godello madurado sobre lías, un Mencía vigoroso y su tinto por excelencia: Traste, una afinada mezcla de Garnacha y Mencía, envejecido 6 meses en barrica de carballo (roble, en gallego), exprimido de unas uvas cuyas cepas han visto pasar un siglo en la comarca de Valdeorras.

vina godello piedraEse amor por el terruño, clave en la identidad de los vinos, por la tradición familiar y por esas vides ancestrales es compartido por otro colleiteiro, Jorge Carnero Fiuza, cuya bodega en A Ribeira Sacra es, tal vez, la esencia de esa planta que trajeron los romanos a nuestra tierra. La bodega Cazoga está localizada en una casa grande gallega del siglo XVIII, restaurada con mimo por Jorge y su padre. En ella podemos contemplar un lagar de piedra de tiempos inmemoriales que se descubrió en la finca, enormes pipotes (cubas ,en gallego) de vino, una de ellas del tiempo de los arrieros, y dos enormes barricas de madera, habilitadas a modo de pequeña habitación, donde Jorge dormía durante los días de vendimia en su infancia. Aquel niño que dormía en barricas de vino es ahora un colleiteiro de caldos nobles, que ha vuelto a recuperar y dar nombre propio a una finca de dos hectáreas de pendientes imposibles que llega a besar las aguas del río Sil, en el epicentro histórico de la Ribeira Sacra, Amandi.

baran i beczkaEn su finca hay cepas datadas de 1880 y quizá más antiguas. Su familia, consciente de la generosidad de estas tierras para el vino, ha luchado por esa finca durante cinco generaciones y el origen del cultivo en la finca Cazoga se pierde en la noche de los tiempos. El descubrimiento de un antiguo lagar de piedra para el vino, enterrado en sus viñedos, nos habla de un lugar que siempre ha reverenciado la uva. Jorge, consciente del legado recibido, elabora un mencía joven, mineral y untuoso y la joya de la corona, Don Diego; 1200 botellas de un Mencía ensamblado con mimo y una pequeña parte de uva Tempranillo y Merenzao, afinado 6 meses en barrica de roble francés.

ribeira sacra molonaAmbas bodegas, una de Amandi y otra de A Rúa, producen vinos que seguro gustarían a esos primeros romanos, porque al igual que ellos hace 2000 años, estos colleiteiros miman y privilegian su tierra y un cultivo que saben que les devolverá con creces toda la dedicación que le procuran. Como dirían los romanos, “¡Ave Cazoga, ave Aristegui!”.

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